¿Cómo se dieron cuenta tus padres que no oías bien?


Como yo vivía en el campo, era muy tranquila siempre sonriente con las plantas flores, animales, bueno..., les parecía que era así. En los veranos venía mucha gente a visitarnos al campo; una tía de Bs. As. y mi madrina sospecharon que no escuchaba nada y no hablaba pues hicieron pruebas para llamarme y no las respondía.

Ellas decidieron llevarme al otorrino que es un primo hermano de mi papá, en el pueblo. Me hizo unos estudios y dijo que era sorda. Mis tías, muy preocupadas, le preguntaron que era lo mejor para reeducarme. Él les dio la dirección de un médico muy famoso en Bs. As., quien confirmó el diagnóstico. Mis padres, se quedaron muy mal pero tuvieron el apoyo de toda la familia que los ayudaron mucho.

Mis padres decidieron enviarme pupila al Instituto Oral Modelo, ya que nosotros somos de Gualeguay, Entre Ríos y allí no tenían dónde enviarme. Mis padres sufrieron mucho y estaban muy conmovidos, pues me dejaron pupila a los 3 años, pero recibieron el apoyo de toda la familia y tenían la experiencia de la hija de la prima de mi papá quien había ido al colegio.

¿Qué recuerdos tenés de tu infancia?


Tengo muchos recuerdos del internado pues viví mucho tiempo, casi 13 años de pupilaje. Observaba mucho a los grandes como hablaban, jugaban al ajedrez, a las cartas, etc., así aprendí mucho gracias a los pupilos, también a mi primera profesora que me enseñó a leer los labios, y me dio mucho cariño, el espejo para leer los movimientos, como aprender a hablar, etc.

Cuando era beba, no me daba cuenta que estaba en el internado pues estuve mucho tiempo acompañada de mi niñera que vino del campo por unos meses, pero alrededor de los 7 años me costaba mucho volver a Bs. As. Yo viajaba a mi casa cada quince días y cuando fui más grande iba una vez por mes.

Pasé muy buenos momentos de felicidad y cariño, gracias a mis amigas pupilas e inseparables hasta ahora, también tuve una tutora muy cariñosa y buena que se ocupaba de sacarme los fines de semana.

Un momento con mucha bronca, que no daba más, era estar mucho tiempo en el colegio, me ponía de mal humor pues era adolescente y termine grande la primaria. Después pasé toda la adolescencia en Bs. As., cursé el secundario completo. Nos quedamos, porque el internado del Instituto se cerró y como yo tengo una hermana sorda cinco años menor que yo, ella debía terminar el primario, entonces mis padres compraron un departamento donde vivímos hasta que terminamos el colegio.

¿Qué hacés actualmente?


Actualmente estoy muy bien en el mundo de oyentes sin problemas, me casé con un sordo y tengo dos hijos sordos que también estudiaron en el Instituto Oral Modelo. Mis hijos; Gastón, de 18 años, cursa el último año del secundario en una escuela de oyentes y Lucía, de 16 años, cursa 4to. año en otro colegio, ellos quisieron estar separados.

Tengo amigos sordos y oyentes, no tengo drama para manejarme con todo lo que es la vida dentro y fuera de mi familia, por eso estoy agradecida a mis padres que se esforzaron mucho para mandarme al colegio a pesar de la distancia y al Instituto que me dio las herramientas para desenvolverme. ¿Qué tipo de equipamiento tenés, te colocarías un Implante Coclear? Yo uso un audífono y estoy muy cómoda. Por ahora no me animo a hacerme el Implante Coclear, prefiero estar así naturalmente.