Cristina Vidal, mamá de Augusto Ex alumno del IOM - 15 años
¿Cómo te diste cuenta que Augusto no oía bien?
Antes del año, es como que me parecía, pero querés y no querés darte cuenta. No me llamaba la atención que no hablara, porque era primer hijo y recontra protegido, y que se yo... bueno no necesita pedir nada, no balbucea, no dice nada... Me llamaba la atención ante la palabra, ante el nombre que no se diera vuelta. Entonces yo lo que hacía... iba y le tiraba una tapa de olla y ahí sí se daba vuelta. Y decía... bueno sordo no es. Cuando me animé a preguntarle al pediatra en un par de oportunidades, típico error, el pediatra aplaudía y el chico se daba vuelta. Entonces yo con eso, digamos, liberaba mi conciencia. También gritaba mucho. Con mi marido era un tema que medio no hablábamos, hasta que después empezamos a ver por que no decía mamá, papá... te estoy hablando de casi dos años. Hasta que un doctor de un Sanatorio, cuando Augusto estaba jugando con unos juguetitos en el consultorio, gritó..., el chico no se dio vuelta... y él dijo: "esto es lo que tiene el chico, es sordo". Y bueno fue como un baldazo mal, a pesar que ya sabíamos internamente..., pero fue como la confirmación que le puso título a la situación. Primero tuvimos dos o tres días de duelo, matrimonial, digamos... que no se los queríamos decir ni a mis suegros.. a pesar que todo el mundo ya sabía más o menos. Cuando lo hicimos carne, digamos, todo el mundo empieza a opinar y mi mamá tiene una muy amiga, que tiene una hija sorda de 40 y pico de años que había sido una de las primeras en ir al Instituto Oral Modelo. La amiga de mamá, se había dado cuenta, una vez cuando estuvimos en Salta que Augusto no oía bien porque ella es profesora de sordos, estudió a raíz de lo de su hija, y mi mamá le dijo... "no, no..., oye bien". Esta señora le recomendó a mi mamá el Oral Modelo y por otro lado también, entonces fuimos y obviamente, a mi no me gustó nada. Nos hicieron recorrer todas las clases y yo dije: "no... esto es para ellos, pero no para mi hijo"
¿Cuándo le pusieron audífono?
Pasaron muchos meses desde que tuvimos el diagnóstico, hasta que lo equipamos. Ya te digo recorrimos el colegio, nos explicaron más o menos de que se trataba, yo dije, que bueno, que lo íbamos a ingresar a Augusto en el colegio pero que bueno.. yo siempre que como una cosa pasajera, a corto plazo. Entonces bueno, entro al colegio y empezó el tema del equipamiento, empezaron a presionar porque no podían trabajar sin los audífonos. Empezó el vía crucis con los audífonos… después que los tuvo yo no se los quería poner. Se los ponía para entrar al colegio y cuando salía se los sacaba. Eran para estar en el colegio nada más, hasta que me di cuenta que tenía que usar los audífonos todo el tiempo, hasta que uno incorpora la palabra sordo al vocabulario de uno, porque uno dice no, ... no escucha bien..., escucha más o menos. Y bueno, ahora Augusto es lo que es, gracias al colegio.
¿Qué grado de pérdida auditiva tiene Augusto?
Augusto es un hipoacúsico bilateral severo. Él con audífonos y con el entrenamiento que tiene, escucha, sin los audífonos no.
¿Cuándo empezaste a ver los cambios en su comunicación?
Enseguida, a medida que vas notando los cambios, que responde, que empieza a decir "mamá" , "papá", uno se entusiasma y empieza como ya no a valorar lo que no tiene, sino a valorar lo que logra. Yo tengo una nena oyente después, por más que me sorprendió la naturalidad de la nena, pero hasta el día de hoy que valoro lo que él logra.
¿Cómo fue su escolaridad primaria?
Augusto hizo hasta 7mo. grado, en el Instituto; un colegio muy exigente, pero él iba con el sistema, se adaptó perfectamente. Él amó el colegio, yo en muchas oportunidades lo odié, pero fui y lo dije... y siempre que lo dije, tuve respuesta y se hablaban los problemas. Ahora Augusto está en 2do, año del Colegio San Román.
¿Cómo fue su integración a la escuela secundaria?
El primer día apechugó, no quería ir con los audífonos, y yo le dije "mirá.. Augusto, ponéte los audífonos, porque nadie te conoce y que te conozcan ya con los audífonos". Se los puso y se bajó sólo, porque viste, los adolescentes no quieren que los acompañes, y se la bancó bien. Él lo que no quiere es quedar en evidencia, por ejemplo el año pasado llevaba un cuaderno, donde los profesores le anotaban los deberes que tenían que hacer, que a los otros se los decían oralmente y a mitad de año no lo quiso llevar más porque dijo que se notaba que era sordo. Entonces por ahí hasta tarde tenés que estar viendo que dio la profesora porque a lo mejor dijo cuando se iba... "mañana prueba..." y él no lo escuchó. Socialmente está bárbaro, pero lo que pasa que mi marido murió el ante año pasado justo en el momento del cambio del colegio de sordos al de oyentes, y bueno... para él fue todo un cambio, porque de repente de tener un padre re-presente a no tenerlo... y entrar a un colegio de oyentes,... todo era distinto, el único sordo era él. Él va con los audífonos, socialmente bien... no quiere ir a fiestas, a boliches... porque le da vergüenza todavía, pero socialmente lo invitan un montón, pero va algunas cosas si y a otras no. En cuanto a las materias, en diciembre se llevó cuatro, y quedó con dos previas, geografía y cívica. De pronto la forma de evaluarlo es lo que lo confunde porque lo sacan de contexto de lo que estudia, para él es medio frustrante, yo ya lo hablé con los profesores, quienes tienen muy buena voluntad, y con ellos estamos viendo que otro sistema para evaluarlo, porque él estudia en base a un texto y en cuanto lo sacan todavía le cuesta, no generaliza. Por ejemplo, cuando pesca una pregunta que le parece que puede ser esto, se larga con todo el choclo de lo que estudió y a lo mejor no responde a la consigna. Él tiene una profesora que lo apoya porque yo trabajo todo el día, pero es un chico más del deporte, el juega tenis desde los cuatro años, incluso ha competido.
¿Pensaste en que se realice un Implante Coclear?
Augusto no quiere, y yo no sé si me animo. Sé del implante pero él no quiere porque es miedoso a todo lo que es médico, a todo lo que es dolor físico, que está bien así, que con los audífonos se arregla... Yo lo tengo como un tema pendiente, ahora está como muy adolescente, y estamos en una etapa, de reacomodarnos familiarmente a todo esto que nos pasó... yo es como que no lo quiero estresar con una cosa que yo sé que lo estresa, como es el tema médico, inyección, análisis, que le tiene pánico. Yo he visto logros muy importantes en compañeritas de él que eran más profundas que él, venían a casa y no respondían al nombre, él les avisaba… que yo las llamaba, y ahora son chiquitas que atienden el teléfono y me contestan. Ahora me parece que no es el momento, hasta que punto pienso es responsabilidad de uno presionarlo o no, porque a los quince años no puede evaluar si le sirve o no.
Mirando hacia el pasado... ¿Cuál fue la etapa más difícil?
Desde que te enteras, el aceptar y el saber a dónde voy. O sea que es lo que está bien que haga. Porque te conectas con profesionales, sin desmerecer a nadie, que con el facilismo de decir "no… tiene que ir a un colegio común, hacer vida común, de chico normal, con una fonoaudióloga". Ahora visto a la distancia, yo puedo ver... por ejemplo: yo puedo hablar japonés, pero no entender nada de lo que digo... O sea eso es lo que hubiese pasado si él hubiera ido a un colegio cualquiera con un apoyo de fonoaudióloga o de profesora. Yo ahora a la distancia veo, que para que él haga la vida que hace hoy, que es normal, tuvo que ir a un colegio especial, porque él era especial, y que fue el colegio que le dio las armas para que hoy haga una vida normal.
